¿Cómo se sostiene un hábito?
LN. Ana Gabriela Malvaez Velazco
Nutrióloga Clínica
Cuando pensamos en cambiar algún hábito —dormir más, levantarnos más temprano, comer mejor o hacer ejercicio— suele aparecer ese pensamiento conocido de “mejor empiezo mañana”. Desde mi experiencia profesional, uno de los mayores retos al modificar hábitos es la carga que les ponemos desde el inicio.
En el consultorio es muy común recibir pacientes con la presión de “hacer la dieta perfecta” para bajar de peso. Y aunque como nutrióloga debo admitir que resulta muy gratificante ver a alguien seguir su plan al pie de la letra —respetar horarios, porciones y no consumir nada fuera de lo indicado—, la realidad es que son pocos los casos que logran sostenerlo en el tiempo. La mayoría lo mantiene por un periodo corto y después regresa a patrones previos.
En la relación con la comida solemos ser muy duros con nosotros mismos. Pasamos de hacerlo “perfecto” a abandonarlo por completo. Pero no se trata de dejar de comer ni de rendirse al primer tropiezo. Se trata de construir un cambio real en la forma en que vemos nuestro cuerpo, nuestra alimentación y nuestros procesos.
Aquí te comparto algunos consejos para sostener hábitos saludables sin caer en la rigidez:
No busques la perfección.
Si tu nutriólogo te indicó desayunar a las 9:00 a.m. y son las 9:50, desayuna de todas formas. No lo saltes ni pienses que “ya lo hiciste mal”. La constancia pesa más que la exactitud.Adapta el plan a tu realidad.
Si tienes indicadas dos porciones de fruta al día, pero antes solías consumir fruta como postre en cada comida, coméntalo. Juntos pueden distribuir esas porciones a lo largo del día de una forma más natural para ti.Busca soluciones prácticas.
¿No te gusta cargar con tu lonchera? Explora alternativas para transportar tus alimentos o apóyate en la orientación nutricional para aprender a elegir opciones en la calle. No es lo mismo un taco de bistec sin grasa que una gordita de chicharrón; la diferencia en energía y calidad nutricional es importante.Incluye alimentos que sí disfrutes.
Si se te indica proteína animal pero no te gusta el pollo, pregunta por opciones. Existen alternativas como pescado enlatado, pavo, carne de res o de cerdo que pueden ajustarse a tus gustos y ayudarte a evitar alimentos que no disfrutas.Cuida tu hidratación con conciencia.
Si sientes que no tomas agua porque vas constantemente al baño, coméntalo. Juntos pueden revisar si estás hidratándote de forma adecuada o si solo estás tomando líquidos para desecharlos rápidamente.
Si comienzas aplicando estos consejos simples, un hábito a la vez, notarás cómo el proceso se vuelve más sostenible. No tiene que salir perfecto. Mientras más te permitas explorar alternativas saludables, más sencillo será el camino y, con ello, alcanzar tu meta.
Confía en tu capacidad de decisión y en tu poder de cambio interno.
En InMa Care te acompañamos en tu camino hacia un mejor estado de salud, con nutriólogos y psicólogos comprometidos con tu proceso, tu bienestar y tu transformación.