ENERO: MES DE LOS COMIENZOS…
Pst. Mariana Álvarez Aguilera
Enero suele llegar cargado de promesas: “ahora sí voy a bajar de peso”, “voy a comer mejor”, “voy a cuidarme más”.
En México, estas intenciones son especialmente relevantes si consideramos una realidad preocupante: la obesidad y el sobrepeso afectan a más del 70% de la población adulta, y aun así, seguimos abordándolos principalmente desde la fuerza de voluntad y la restricción.
Pero ¿qué pasa cuando el problema no es solo lo que comemos, sino cómo nos sentimos?
Durante muchos años se ha tratado la obesidad como un tema exclusivamente físico: calorías, dietas, ejercicio. Sin embargo, la experiencia clínica y la evidencia psicológica muestran algo claro: El cuerpo muchas veces expresa lo que la mente no ha podido elaborar, como estrés crónico, ansiedad, tristeza, vacío emocional, culpa o autoexigencia excesiva pueden traducirse en:
- Comer en exceso
- Episodios de atracón
- Relación conflictiva con la comida
- Frustración constante con el propio cuerpo
La comida deja de ser solo alimento y se convierte en un autorregulador emocional.
En México, aún existe resistencia a hablar de salud mental.
Muchas personas normalizan vivir cansadas, desbordadas o desconectadas de sí mismas.
Y desde ese estado emocional, es muy difícil sostener cambios reales en el estilo de vida.
Cuando no se atiende la salud emocional:
- Las dietas se abandonan
- El ejercicio se vuelve castigo
- El autocuidado genera culpa
- El cambio se vive como obligación, no como elección
Aquí es donde la psicoterapia se vuelve fundamental. La psicoterapia es el pilar del cambio sostenible, no es solo para “cuando algo anda muy mal”.
En el contexto de obesidad y salud integral, cumple funciones clave:
✔️ Ayuda a identificar la relación emocional con la comida
✔️ Trabaja la autoestima y la imagen corporal
✔️ Regula el estrés y la ansiedad
✔️ Explora patrones aprendidos desde la infancia
✔️ Sostiene procesos de cambio sin culpa ni autoagresión
La psicoterapia permite pasar del “tengo que bajar de peso” al
“quiero entender qué necesito para cuidarme de verdad”.
Enero no tiene que ser el mes de las dietas extremas ni de promesas imposibles.
Puede ser el mes de un comienzo más consciente:
- Empezar a escuchar al cuerpo
- Reconocer emociones no atendidas
- Pedir acompañamiento profesional
- Dejar de luchar contra uno mismo
El verdadero cambio no inicia en el plato, inicia en la mente y en la historia personal de cada individuo.
Abordar la obesidad desde un enfoque integral —nutrición, salud mental y psicoterapia— no sólo mejora el peso corporal, sino también:
- La relación con uno mismo
- La energía diaria
- La estabilidad emocional
- La calidad de vida
Porque no se trata solo de vivir más años,
sino de vivir con mayor bienestar.